COOPERATIVISMO OBRERO, CONSEJISMO Y AUTOGESTIÓN SOCIALISTA

      ALGUNAS LECCIONES PARA EUSKAL HERRIA


      5.6. CHINA, CONSEJOS Y TERROR REACCIONARIO

      V. Kiernan ha analizado en "Imperialismo y revolución" la compleja interacción de factores que propiciaron el que los pueblos de Asia y Africa reaccionaran con mayor o menor virulencia, pero reaccionaran frente y contra la agresión del imperialismo capitalista. Partiendo de la diferencia introducida por el capitalismo en las formas de vida y de resistencia de los pueblos y de las naciones, el autor critica el eurocentrismo ye l desprecio occidental hacia culturas impresionantes como la china, la india y otras, pero también explica como estos pueblos encontraron mal que bien en sus pasados, en sus historias, en sus formas de producción precapitalista, relaciones sociales y hasta creencias religiosas, argumentos para sus luchas nacionales contra el imperialismo. Insiste con mucha razón en la existencia de divisiones clasistas y de castas en estas sociales, y como las potencias europeas supieron aprovecharlas para, por medio de atrarse se las minorias dominantes, fortalecer su poder. Pero, por lo general, los pueblos resistieron mal que bien realizando un impresionante esfuerzo de recuperación de sus tradiciones dentro de una modernización revolucionaria o al menos progresista, en muchos casos.

      China es un ejemplo concluyente que no podemos analizar con la atención que se merece. En esta vieja civilización, la práctica del cooperativismo, consejismo y sovietismo también tuvo una brillante demostración en el medio campesino chino del período 1927-34. Debemos reconocer aquí la crucial tarea de Mao Tse Tung a comienzos de 1927 cuando tras analizar críticamente los errores estratégicos de los comunistas chinos, decide refugiarse en Junan y estudiar allí la situación real del campesinado, rompiendo el mito stalinista de que el campesinado no podía ser un sujeto revolucionario si no estaba supeditado a las directrices de la burguesía nacional supuestamente democrático-radical. En realidad, este criterio se impuso en la URSS gracias al ascenso de la burocracia stalinista y al retroceso de la oposición marxista, pero fue objeto de un áspero y premonitorio debate sobre cuestiones estratégicas que marcarían el camino de derrotas sucesivas de la revolución mundial en el llamado actualmente "Tercer Mundo".

      En realidad, aquí debemos hacer también una referencia a Mariátegui, porque sus estudios sobre las comunidades campesinas incaicas sacaban a la luz un problema más hondo y amplio, que ya había sido estudiado por Marx, y que ha sido retomado muy tardíamente por los estudios históricos soviéticos. Yuri Zabritski en "Mariátegui y el problema indígena", ha estudiado el pensamiento del revolucionario peruano, y tras enumerar la impresionante lista de luchas nacionales de los pueblos indígenas y su interrelación con las luchas de clases, afirma:

      "La comunidad no es una invención de los incas. El ayllu, la comunidad había existido mucho antes que ellos. Mas fue absorbida posteriormente por el Estado incaico convirtiéndose en su célula. Naturalmente, ésta ya no era una comunidad antigua de trabajadores libres. Dentro de Tahuantinsuyo el ayllu se convierte en una comunidad explotada. Sin embargo, la vida interna de la comunidad y las relaciones entre sus miembros se diferenciaban poco del ayllu del régimen de comunidad primitiva. Es la existencia misma de estas comunidades --células de la sociedad-- lo que dio a Mariátegui el motivo y la razón para hablar de "comunismo" (o un "socialismo") agrario en los antiguos incas. Por cierto que las propias relaciones dentro de la comunidad ya se habían incluido en el círculo más amplio de relaciones de sometimiento y dominio y coexistían con los vínculos cada vez más sólidos, propios de la esclavitud. Mas la experiencia histórica de la Humanidad --lo ejemplifican los casos del Egipto antiguo, Babilonia o China-- nos permite llegar a la conclusión retrospectiva acerca de la posibilidad de que una comunidad existiera siglos y milenios en el seno del Estado esclavista antiguo. Los acontecimientos posteriores probaron la estabilidad del ayllu. Ni la conquista que causó serias transformaciones socioeconómicas, ni la época del yugo colonial, lograron borrar la comunidad peruana de la faz de la tierra".

      Según esta visión teórico-histórica, al margen ahora del debate sobre el esclavismo y/o el sistema tributario, es más que probable que en 1927 Mao se encontrara con algunas tradiciones societarias aún vivas en las viejas comunidades campesinas en China, muy presionadas y atacadas por los poderes y señores de la guerra, pero aún activas siquiera dentro de la vida clandestina de las masas trabajadoras que no tenían apenas formas de autoorganización y resistencia. Más aún, las oleadas periódicas de sublevaciones campesinas en China, siempre basadas ideológicamens sus demandas materiales en viejas tradiciones comunalistas y de "emperadores buenos", al estilo de los "Principales" de las comunidades indias estudiados por Antonio Paoli, indican que esas tradiciones tenían bastante fuerza. Mao Tse Tung, por tanto, tuvo la capacidad crítica suficiente para comprender la realidad material de fondo del movimiento campesino.

      En realidad, la tradición de los "emperadores buenos" era una de las dos tradiciones en pugna en la China agraria antigua, surcada por permanentes revueltas campesinas que buscaban reinstaurar "una edad de oro de vida comunitaria primitiva o de reyes sabios", como ha explicado Needham en "Herencia y revolución social: Ta Thung y Thai Phing". La otra tradición insistía no en la acción restauracionista de las masas campesinas, sino en la acción de individuos o "héroes culturales" que guiaban al pueblo por los senderos del desarrollo. El Ta Thung significaba 'la gran unidad´, y el Thai Phing 'el reino de la gran paz e igualdad'. Entre ambas tradiciones pululaban colectivos organizados que frecuentemente funcionaban de manera secreta para eludir la represion. Estos grupos, sociedades secretas en su mayoría, se basaban en una especie de sincretismo de entre varias ideologías, tomando de cada una de ellas los componentes que mejor les ayudaban a la lucha, y como sistema especial de autodefensa inventaron artes de defensa sin armas, con las manos y piernas, con palos y otros instrumentos no metálicos, las famosas artes marciales, que les permitieran compensar la superioridad en armamento de las tropas de los poderes explotadores.

      A finales del siglo XIX la situación en China era explosiva porque tanto las potencias imperialistas occidentales, cono Japón y la propia clase dominante china sometían al campesinado a una explotación brutal. Uno de los movimientos de protesta popular más amplios y duros, y más reprimidos, fue el "movimiento Yijetuan" que se basaba en una sociedad secreta "de la justicia y de la armonia" que había sintetizado componentes de las dos grandes lineas ideologicas anteriormente citadas. Este movimiento defendia a los campesinos y artesanos pobres y aceptaba la participación de gran cantidad de mujeres. Rechazaba radicalmente el intrusismo de las misiones cristianas, verdaderos agentes económicos y espías militares de sus Estados respectivos, y proponía la vuelta a un reino de paz y justicia, de armonía. Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX tuvo una enorme fuerza en China al liderar la rebelión y guerra de liberación nacional contra las ocho potencias imperialistas. Sin las viejas tradiciones campesinas el movimiento Yitejuan, que tanto impresiono a Lenin en 1900, apenas hubiera tenido la fuerza que tuvo. Pero, solamente a partir de 1911, cuando la burguesía y el proletariado chinos disponían de fuerza suficiente para romper el ciclo cerrado que constreñía el potencial emancipador campesino, se sientan las bases para que irrumpa la revolución social. Mao vivió ese momento crucial y comprendió mejor que nadie que el sueño campesino del reino de la gran paz e igualdad únicamente podría realizarse mediante la guerra revolucionaria socialista.

      Pero antes de seguir, es conveniente recordar algunos datos escalofriantes sobre la extrema dureza de la lucha de clases en China para hacernos una idea adecuada del contexto en el que se desenvolvieron los acontecimientos que vamos a analizar. Enrica Collotti explica en "La revolución china" que:

      "El 14 de diciembre --de 1927-- las fuerzas de la represión ya habían logrado ventaja y 8000 comunistas yacían muertos en las calles de la ciudad (...) después del fracaso de la revolución de Cantón comenzó también en el partido comunista una terrible hemorragia de cuadros de alto nivel. Si en la primavera de 1927 habían sido alcanzados por la represión sobre todo los hombres de los piquetes sindicales y los militantes campesinos y un cierto número de dirigentes de Shangai, a principios de 1928 fue cada vez más directa y gravemente diezmado (...) el núcleo dirigente del partido en su nivel más elevado. El mecanismo de la represión había sido ya perfeccionado por el Kuomintang durante esa primavera y no se basaba ya en el simple terror de masas que por ser indiscriminado podía permitir a los hombres de primer plano escapar a la muerte, aunque fuera por casualidad. Ahora existía el aparato "científico" de los servicios secretos dedicados únicamente a la caza de los comunistas y organizados en estrecha colaboración con la policía de las "concesiones" extranjeras; al tiempo se empleaba en gran escala la tortura y se había perfeccionado cada vez más técnica de los "secuestros" y de los asesinatos a cargo de la gente del hampa empleada por la policía. La suerte de algunos comunistas (...) fue conocida solamente después de la liberación de 1939, cuando la red de "secreto de honor" del hampa fue rota y fueron capturados en parte los archivos del Kuomintang: y se trataba siempre de historias atroces. Entre 1927 y 1933 se perdieron cuatro quintos de los "revolucionarios profesionales" del partido: rastreados, arrestados y fusilados (...) Hombres y mujeres indistintamente se comportaron todos con una firmeza que terminó por dar al partido comunista un indiscutible prestigio moral incluso entre los conservadores y confucianos que alcanzaban a ver en los mártires de la revolución solamente un insigne "ejemplo de virtud" en un mundo en el que todos los "valores" estaban en decadencia".

      Mao estudió el fracaso de la estrategia interclasista, rompió con la dogmática stalinista y pese a las críticas y ataques que sufrió al realizar por su cuenta un "análisis concreto de la realidad concreta", descubrió, analizó y sintetizó teóricamente una crisis estructural explosiva. En "Investigaciones del movimiento campesino en Junan" explicó con detalle su tremenda sorpresa al descubrir la iniciativa revolucionaria de las comunidades campesinas que iban expresando cada vez más la autoorganización de los pobres que suman el 70% del campesinado chino Mao expresó así la capacidad creativa de las masas campesinas autoorganizadas en sus asociaciones:

      "Son muchas las cosas que han hecho los campesinos, y a fin de responder a los ataques, debemos examinar detalladamente todas sus acciones, una a una, y ver qué han hecho en realidad. He resumido y clasificados sus actividades en los últimos meses; bajo la dirección de sus asociaciones, los campesinos han logrado, en toda, las siguientes catorce grandes conquistas: 1. Organización de los campesinos en asociaciones campesinas. 2. Golpes políticos a los terratenientes. 3. Golpes económicos a los terratenientes. 4. Derrocamiento del poder feudal de los déspotas y destrucción de sus órganos de poder. 5. Derrocamiento de las fuerzas armadas de los terratenientes y creación de las fuerzas armadas de los campesinos. 6. Derrocamiento del poder del señor jefe del distrito y de sus alguaciles. 7. Derrocamiento de la autoridad del clan (autoridad de los templos ancestrales y de los jefes de clan), la autoridad religiosa (autoridad del Dios protector de la ciudad y de las divinidades locales) y la autoridad marital. 8. Difusión de la propaganda política. 9. Prohibiciones campesinas. 10. Eliminación del bandolerismo. 11. Abolición de los impuestos exorbitantes. 12. El movimiento de la educación. 13. El movimiento cooperativo, y 14. Reparación de caminos y diques".

      Si hay que denominar de algún modo a la tarea de las asociaciones campesinas sólo existe la palabra soviets de campesinos, soviets que toman a su cargo la autogestión global de la vida colectiva y que se basan en la capacidad de autoorgación de las masas en sus áreas concretas de vida, trabajo, cultura, defensa, educación, relaciones interpersonales, etc. Tampoco nada esto sería entendible sin el recurso al concepto de "apoyo mutuo" que, con sus niveles específicos, recorre y entrelaza a cada una de las catorce conquistas. Como no podemos una a una dichas conquistas, sí vamos a resumir muy brevemente la novena, la décima y la decimotercera. Las prohibiciones campesinas destacan por el especial cuidado puesto en desarrollar otra forma de vida cualitativamente diferente a la impuesta por la explotación religiosa, patriarcal y feudal, desde el control de los juegos de azar hasta la total prohibición del opio y el control muy severo del alcoholismo, pasando por el control del gasto suntuosos desorbitado e irracional y por la multiplicación de la producción de alimentos básicos mediante el control de las gallinas, patos y cerdos, que son alimentados por los ricos con enormes cantidades de granos imprescindibles para asegurar la reproducción ampliada de las cosechas, y el cuidado de bueyes, prohibiendo su matanza sin razón mayor por cuanto son una fuerza de trabajo fundamental para facilitar la calidad de vida de los campesinos pobres y arar las cantidades de tierra que se van añadiendo a los cultivos, sin olvidar la disminución drástica del vagabundeo con medidas de trabajo colectivo, etc.

      La eliminación del bandolerismo tiene un valor teórico muy importante porque ha sido desde tiempos muy remotos unos de los grandes problemas a los que se han enfrentado todos los movimientos revolucionarios, fueran esclavistas, campesinos, artesanos y villanos, burgueses u obreros. Tengamos en cuenta que el bandolerismo, además de ser una forma de resistencia social instintiva a la opresión, también es, de un lado, un instrumento de terror de las clases dominantes y, de otro, una consecuencia de la prolongada crisis social. La solución dada por las asociaciones campesinas chinas es tremendamente valiosa incluso en la actualidad ya que, desde una situación de poder popular, desarrollaron una medida coercitiva y tres integradoras. La coercitiva fue acudir las asociaciones armadas a los montes y valles más recónditos, anulando sus zonas de seguridad.

      Pero más importantes son las tres soluciones integradoras consistentes, primero, en bajar mucho, de seis a dos yuanes, el precio del arroz --alimento básico-- de modo que casi desaparecían las causas de hambre y miseria; segundo, y en palabras de Mao: "Los miembros de las sociedades secretas han ingresado en las sociedades campesinas y a través de ellas pueden demostrar abierta y legalmente su valentía y descargar su rencor, de manera que las sociedades secretas "montaña", "templo", "altar" y "agua" ya no tienen razón de ser. Matando cerdos y ovejas de la clase de los déspotas y shenshi malvados e imponiéndoles fuertes contribuciones y multas --recordemos que estaba muy controlada su existencia por las asociaciones campesinas para aumentar el vital grano de siembra-- tienen suficientes oportunidades para dar salida a su cólera contra sus opresores". La tercera solución era integrar en los ejércitos campesinos a muchos "malhechores". Los campesinos pobres demostraron así un exacto conocimiento de las causas sociales del bandolerismo y de cómo acabar con él e integrar a muchos de ellos en la causa revolucionaria.

      Y sobre el cooperativismo Mao cuenta que: "Los campesinos tienen real necesidad de cooperativas, sobre todo de cooperativas de consumo, de compras y de crédito. Cuando compran artículos, los explotan los comerciantes; cuando venden sus productos agrícolas, los estafan los comerciantes; cuando piden dinero o arroz prestado, los explotan los usureros. Y están ansiosos de encontrar una solución a estos tres problemas. Durante las operaciones militares en el río Yantsé, el invierno pasado, cuando las rutas comerciales quedaron cortadas y el precio de la sal subió mucho en Junán, numeroso campesinos organizaron cooperativas para la compra de sal. Cuando los terratenientes suspendieron los préstamos, en muchos lugares los campesinos, necesitados de dinero, intentaron organizar cajas de crédito. El problema es la falta de estatutos de organización modelo y detallados. Organizada espontáneamente por los propios campesinos, estas cooperativas con frecuencia no se ajustan a los principios que las rigen, por lo cual los camaradas que trabajan entre campesinos reclaman con insistencia esos estatutos. Si el movimiento cooperativo cuenta con una orientación adecuada podrá desarrollarse por todas partes paralelamente a las asociaciones campesinas".

      Mientras tanto, la derrota y represión del movimiento obrero en Cantón en la primavera de 1927 no destruyó del todo su fuerza, y los comunistas realización otra insurrección --la comuna de Cantón-- en la primera quincena de diciembre, que terminó en terrible fracaso. Ya para entonces, desde noviembre de ese año, se estaban formando soviets campesinos en bastantes sitios, como hemos visto, pero las dificultades fueron considerables al principio por la debilidad ideológica del campesinado pobre, la fuerza del feudalismo y de los señores de la guerra y la extrema debilidad material del movimiento obrero sobre todo en los montes de Chingkangshan.

      Era mucha la influencia de intelectuales y arribistas, y poca la predisposición al consejismo de los militantes comunistas. Relativamente pronto se superaron esas dificultades y en 1930 los soviets de Kiangsi habían desarrollado un verdadero poder popular en las montañas. Se tomaron medidas democráticas, sociales, económicas y de reforma agraria, educativas, sanitarias, etc., que no se detuvieron ni frente a la propiedad de la tierra, ni frente al monopolio de la violencia, ni frente a la función de los templos, que fueron empleados como escuelas, hospitales, almacenes. Un objetivo prioritario era el de acabar con la presión de la mujer. Surgieron soviets también en Hifeng y Lufeng, que fueron por fin masacrados con una brutalidad sanguinaria pocas veces vista en la historia de la represión mundial.

      5.7. CONSEJOS EN INDONESIA, VIETNAM Y ARGELIA

      En Indonesia la lucha de liberación nacional contra el ocupante holandés era ya fuerte en 1917, cuando se cantaba La internacional en la lengua del país. La revolución de 1926 fracasó y los pocos supervivientes fueron desterrados tan lejos como Nueva Guinea. La ocupación japonesa debilitó aún más a las izquierdas y sólo respetó a los seguidores burgueses de Sukarno y a los técnicos holandeses. La revolución de septiembre de 1945, iniciada por los ferroviarios, se extendió como la pólvora y por todas partes surgieron comités y consejos de obreros y campesinos que tomaron la dirección económica del país en base a las milicias obreras --Laskar Buruh-- e implantaron medidas sociales muy progresistas. Pero al carecer de coordinación interna y al ser muy débiles los revolucionarios, los seguidores de Sukarno y la tecnocracia formado por los holandeses, se hicieron con el poder y comenzaron a debilitar las conquistas populares.

      En 1954 y 1957 las masas urbanas volvieron a la lucha no sólo para contener el retroceso de sus conquistas sino para tomar la dirección del proceso, pero fracasaron sobre todo porque no se había organizado con suficiente fuerza la revolución agraria. Cada derrota suponía un retroceso en los ya mermados derechos de los comités y consejos de fábrica. Para el otoño de 1964 la consigna Aksi Sefikah --toma y control de la tierra--, con fuerte raigambre en la cultura tradicional, era aplicada masivamente y el poder respondió con la represión. Se inició una espiral de lucha de clases y el bloque reformista dirigido por Sukarno echó marcha atrás con a ayuda del PKI, pero fue tarde porque la burguesía estaba decidida y Suharto tomó el poder exterminando para principios de 1967 a 500.000 personas.

      En Vietnam los comunistas supieron imbricar y actualizar en el socialismo las prácticas comunitarias tradicionales muy caracterizadas por el apoyo mutuo y una profunda identidad nacional. De ambas cosas se dieron cuenta los franceses desde 1859 cuando tuvieron que reprimir las serias resistencias iniciales a su llegada, y a su vez explican tanto las sucesivas revueltas campesinas como el fracaso de la occidentalización y feudalización del país que el Estado francés quiso imponer por la fuerza para asegurar su ocupación y expolio. Ambas también aparecen en los primeros escritos de un tal Nguyen-Ai-Quoc, más tarde Ho-Chi-Minh, que en 1925 empezó a unir marxismo y liberación nacional. Ambas también estaban presentes en las movilizaciones populares que estallaron en 1939-40 como respuesta a los efectos sociales desastrosos de la crisis del caucho, monocultivo impuesto por el ocupante francés y que entró en barrena a partir de la crisis capitalista mundial de iniciada en 1929-31. La capacidad comunistas de aglutinar sectores en base a la emancipación nacional y de clase, también de género, dio un paso decisivo en mayo de 1941 con la creación del Vietminh.

      La ocupación japonesa sumergió al Vietnam en una hambruna con cientos de miles de muertos, motivando la sublevación que liberó Hanoi y Saigón a finales de agosto de 1945. En noviembre de 1946 los franceses iniciaron la invasión militar tras el fracaso de las presiones de todo tipo; los comunistas, refugiados en las montañas, desarrollaron y adaptaron el comunitarismo a las exigencias de la guerra de liberación. Para 1953, cuando se inició la reforma agraria, el 50% de las tierras ya eran de propiedad cooperativa. En siete años terminaron con el analfabetismo e iniciaron una básica industria en talleres fabricando una gran parte de las armas ligeras del Ejército Popular. Pero, mientras tanto, el burocratismo deterioró tanto el cooperativismo desde 1955 que causó una crisis agraria enorme y hasta la sublevación de la estratégica provincia de Nghê Tinh, obligando a Ho-Chi-Ming, natural de esa provincia, y a Vo Nguyen Giap a una severa y sincera autocrítica pública.

      Sin embargo, muy lejos allí, en la década de 1950 el independentismo argelino fue ganando fuerza y cohesión, y hasta el PCA terminó independizándose teórica y prácticamente del chauvinista PCF. Las duras derrotas urbanas hicieron que fueran los campesinos quienes sostuvieran el grueso de la guerra de liberación. Al final, una mezcla de avances del campo a la ciudad y de simultánea sublevación de la ciudad, dio la victoria a los argelinos sobre los franceses tras dejar un millón de muertos. La burguesía y los terratenientes abandonaron sus propiedades e inmediatamente proliferaron los comités de gestión obrera y campesina, que se apoderaban de las empresas y tierras, poniéndolas en funcionamiento. No podemos detallar las muy agudas tensiones en el FLN, pero terminaron imponiéndose quienes propugnaban el "socialismo argelino" diferenciado del modelo soviético y francés.

      El nuevo gobierno reconoció en octubre de 1962 la legalidad de los comités de gestión que ya eran una fuerza asentada y expansiva de manera que a principios de 1963 el gobierno se veía ya desbordado por la iniciativa de las masas. Ese 18 de marzo se reglamentaron los "bienes vacantes" abandonados por los franceses y las funciones de los comités. El 22 de marzo el gobierno dictó dos decretos también básicos, uno legalizó la autogestión en las empresas, talleres y campos, y se precisaron las relaciones entre la asamblea general de trabajadores, el consejo obrero, el comité de gestión y el director; y otro, relacionó la autogestión con el Estado, con la modernización de las empresas y con su rentabilidad.

      La euforia campesina se demostró en el Congreso Nacional Campesino celebrado en octubre de 1963, ridiculizado hasta el racismo por la prensa francesa. Pero bien pronto surgieron las tensiones con la incipiente burocratización, como sucedió en el Primer Congreso de Autogestión Industrial en marzo de 1964, cuando se agudizaban nuevas diferencias dentro del FLN que concluyeron con la victoria de Bumedian y su "realismo" en junio de 1965, acelerándose la burocratización del poder que llevó a la crisis mortal de la década de 1980.

      Goubart ha abalizado en su texto "Autogestión en Argelia", el contradictorio y limitado desde su interior mismo proceso de autogestión, resaltando la creciente pugna entre los trabajadores en el área autogestionada y la burocracia estatal: "Puede afirmarse, desde el punto de vista del control, que la organización de la empresa autogestionada sugiere la imagen de una pirámide muy puntiaguda, y, como habría dicho Lapalisse, cuanto más puntiaguda es, tanto más alejada de la base se halla la cúspide (...) desde el punto de vista de la capacidad de los organismos, cuanto más nos elevemos en los engranajes, tantomás observamos una ampliación de los poderes. Pero, aunque esto sea de por sí inquietante, no resulta, con todo, lo más grave: una autogestión limitada a la empresa, a menos que se trate desde el comienzo de un movimiento animado por los propios trabajadores, corre el riesgo de convertirse en una mera parodia de autogestión. Ahora bien, todo lo que excede un poco el nivel de la empresa escapa a los trabajadores: la coordinación de la producción global, y, desde el punto de vista de la coordinación financiera, el sostén financiero".


      6. COOPERATIVAS Y CONSEJOS EN 1929-1936

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